Ese día comenzó en el país el confinamiento por el coronavirus.
La vida cambió para miles de colombianos el miércoles 25 de marzo de 2020.
El país, según informó el Ministerio de Salud, se preparaba desde comienzo de año para enfrentar la pandemia de Covid-19. El 6 de marzo se confirmó el primer contagio por el virus y el día 16 murió la primera persona por la enfermedad.
Se trató del taxista Arnold de Jesús Ricardo Iregui, de 58 años de edad, hechos ocurridos en Cartagena.
Un día después, se declaró el estado de emergencia en el país.
Para entonces, la enfermedad ya estaba azotando a los ciudadanos en más de 160 países y los contagios en el mundo ascendían a 194 mil, según dijo ese día en su alocución el Presidente, Iván Duque.
El 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud, OMS, había declarado el Covid-19 como pandemia y por el aumento en los contagios de la enfermedad en el país, el entonces Presidente, Iván Duque, declaró el confinamiento obligatorio el día 20.

Para esa fecha los casos de coronavirus en Colombia llegaban ya a 158.
El día que se anunció el aislamiento obligatorio se precisó que inicialmente sería por 19 días e iría desde las 00:00 horas del 25 de marzo hasta el 13 de abril a las 11:59, según señalaba el decreto presidencial.
Desde ese primer día de confinamiento el paisaje urbano en el país era ver zonas residenciales solitarias, centros comerciales cerrados, al igual que aeropuertos y terminales de transportes. Las calles “asustaban” durante el día y causaban pánico en la noche.
Pasado ese último día, 13 de abril, vendrían posteriormente confinamientos sucesivos y se aumentaron las restricciones.
Fue necesario en el primer pico de la pandemia que la Alcaldía de Barranquilla implementara actividades lúdicas para los niños que no comprendían lo que pasaba en el mundo mientras que muchos adultos querían llevar una vida normal.
Las autoridades se vieron obligadas a desarrollar patrullajes que en muchas ocasiones terminaban con enfrentamientos entre la Fuerza Pública y la comunidad que violaba permanentemente las normas del confinamiento.

Incluso, fue necesario el aislamiento de algunos sectores de la ciudad en donde el número de contagios registraba picos altos. Así sucedió en Las Nieves, Simón Bolívar y Ciudadela 20 de Julio, barrios en los que se establecieron cercos para evitar el ingreso de personas no residentes en el sector.
Con el confinamiento cambiaron las costumbres, tomó fuerza el trabajo en casa, aumentaron los problemas económicos de muchas familias, cayó la economía y se afectó la salud mental.
Los daños psicológicos se multiplicaron en la población. Ansiedad, estrés y depresión, después del confinamiento, son los cuadros clínicos más comunes que muestran el deterioro emocional en la humanidad.